Recuerdo hoy cuando por primera vez te arrullé entre mis brazos... te recuerdo tan chiquitita, cabelluda y tan frágil, y me emocione tanto porque me habías convertido en tu madre.
Recuerdo también cuando por primera vez te llevé a la escuela cuando apenas tenías 3 años y en tu pequeño rostro ví el miedo que tenías para quedarte, pero al mirarte directamente a los ojos pudiste entender que no había nada que temer, y allí te quedaste quietita con tu maestra quien te sonrió invitándote a pasar al salón de clases.
Ahora me pregunto...¿Por qué el tiempo tuvo que pasar con tanta prisa? Disfruté mucho tus años de niña y todos los años que han pasado desde que llegaste.
Siempre supe que con vos podía contar para todo, en cualquier circunstancia. Tu actitud ante la vida me enorgullece, no sientes miedo a expresar tus opiniones, sos fiel a tus principios y convicciones, y no te falta la pizca de ambición de los grandes, que saben que siempre pueden ir por más. Con eso se nace. Nadie se hace de ese modo. Esas ganas que tenés de superarte siempre, viene de tu papá.
Hoy vivo tranquila. Muchas cosas contribuyen a ello. Una de ellas es saberte feliz, serena, madura, y capaz de tomar decisiones trascendentes tras haber analizado y no impulsivamente.
Tengo tantas cosas que recordar de vos…..pero termino diciéndote que te quiero mucho, Elisa!
Ah!! Casi me olvido el motivo de esta carta...
¡¡¡FELICES 22!!
Tu mamá
10/12/2.011

