El estudio a los 45 años
Muchos son los adultos que deciden, luego de varios años, retomar o iniciar estudios que han sido postergados por alguna razón en sus vidas; y encuentran una nueva posibilidad de capacitación en la edad adulta. ¿Qué es lo que trae esta decisión tan personal como una elección de carrera a esta edad?.
Si bien el título que se obtiene no significa que abrirá puertas instantáneamente y menos en esta crisis en la que estamos sumergidos todos hoy a nivel mundial, el hecho de poder seguir estudiando y capacitándose, brinda numerosas satisfacciones a nivel persona.
Hoy, un candidato para determinado puesto empresarial, requiere mínimamente un título universitario e idiomas.
Estudiar en la edad adulta no es lo mismo que estudiar a los 19 años y obtener un título luego de cuatro años (si todo va bien) para poder insertarse en el mercado laboral.
Digo esto, porque a esta edad ya hemos tenido experiencias de vida y lo más probable, es que tengamos familia, hijos, marido y perros. Llevar adelante un hogar como sabemos no es fácil, y encontrar horarios para estudiar, menos.
Pero “menos” no significa imposibilidad de estudio, aunque hay realidades muy concretas que hay que tener en cuenta para poder llevar adelante lo que nos hemos propuesto.
La organización es una de ellas, y el apoyo de la familia es indispensable. Sin una rutina y constancia como para dividirse entre los hijos, el marido y el estudio, sería imposible continuar.
Me dí cuenta que un aspecto importante y que entra en juego inmediatamente, es la mente y su agilidad si por mucho tiempo se ha dejado de estudiar, he leído en algún lugar que el cerebro si no se usa, se atrofia (y es válido para los demás órganos también). Basta con alimentarlo nuevamente, y se verá que enseguida va ajustándose a los nuevos requerimientos y ritmos.
Mis compañeros son muchos años menores que yo; siempre tendré los mejores recuerdos de lo más lindo de mi paso por la “facu” a los 45 años:
No faltan las reuniones de estudio algunos sábados en casa, ni los nervios lógicos de algunos de nosotros antes de rendir cada materia. Nos sirvió y mucho esta experiencia.
Para ir concluyendo, quiero decir que nunca es tarde para estudiar y emprender una carrera o estudio, y que los 45 años o más no es impedimento de nada si se tienen ganas y perseverancia. Existen varias carreras incluso cortas, muy interesantes para poder realizar y concluir tal vez, con esa meta que estaba en el tintero hace tiempo y que traerá el sabor único de sentirse satisfecha.
Ojalá mi testimonio sirva e impulse a alguna persona que quiera emprender un nuevo comienzo y tener desafíos en su vida.